Son esculturas

Se dice que el Hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.

Observamos que, a su vez, el propio Hombre crea más hombres a semejanza suya.

Son ellos quienes crean, de materiales inanimados, formas en semejanza propia, en semejanza a lo que perciben.

El hombre se replica a si mismo en un cuerpo inanimado que en posesión de mirada y forma propia parece cobrar vida solo cuando otro hombre lo mira. 

Tallados en cobre, madera, mármol, granito o acero, barro y arcilla.

Un color rojizo que de origen terrestre pertenece a la tierra, pues no es más que tierra misma. Tierra misma que sin dar vida, permite la creación, la recreación, la copia inanimada de aquello que sí esta vivo. 

Aunque quizá podríamos decir que se crea vida que no respira, vida que se asemeja a la química humana sin apropiarse de ella, vida que puede ser moldeada a ojo de artesano, vida que sin caminar acompaña al tiempo, vida que sin vida da ilusión de vida. 

Son esculturas

El estudio de la forma que surge de manos humanas. Una exploración material con ambición de ser espiritual, de la creación de una mirada que devuelva a partir de materia roja que viene de la tierra; de nuestra tierra, que como buenos artesanos llamamos propia a pesar de nosotros ser creación suya, no ella, creación nuestra.

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